home
agenda · presentación   
temas bibliografía agenda archivo antología calendario enlaces perfil

Carlos Rojas Reyes

Nómadas en Extremo Occidente

El proyecto Pensamiento Nómada en la Universidad de Cuenca




Proyecto Pensamiento Nómada
Universidad de Cuenca
Instituto de Investigaciones (IDIUC)
Av. 12 de Abril s/n
Ciudadela Universitaria
Cuenca
ECUADOR


Director:
Prof. Dr. Carlos
Rojas Reyes
emailcrojas@impsat.net.ec


Integrantes:

Catalina León Pesantez:
Su trabajo se centra en la historia de las ideas y las manifestaciones ideológicas del capitalismo tardío.

Carlos Rojas Reyes:
Su estudio se basa en la exploración de racionalidades no occidentales.

Marco Salamea Córdova:
Sus investigaciones están en el campo de las nuevas formas políticas que adquieren los movimientos sociales en América Latina.


Algunos de los textos producidos en el proyecto se pueden encontrar en el internet:
external linkPágina web





Universidad de Cuenca

Universidad de Cuenca
external linkPortal

1

  El proyecto Pensamiento Nómada se inicia en 1999, cerrándose su primera fase en el 2000. En la actualidad, el proyecto investiga las formas de expresión política de los movimientos sociales en América Latina, desde las consideraciones teóricas producidas en el primer momento.



 Objetivos

2

  El proyecto tiene entre sus principales objetivos:
– Contribuir a la conformación de un nuevo pensamiento crítico, una vez que los grandes referentes del socialismo real se han mostrado como caducos, a través de una reinterpretación de la Escuela de Francfort y de otros desarrollos contemporáneos.
– Permitir una apropiación temprana del pensamiento crítico y nómada, de tal manera que la podamos aplicar a nuestra realidad científica y tecnológica, social y política.
– Construir un marco para el desarrollo de una interdisciplinariedad basada en los aportes del pensamiento nómada a los diversos campos de las nuevas tecnologías y las nuevas áreas humanísticas de las ciencias sociales.



 La propuesta

3

  A inicios de la década de los 90, se produce en América Latina una crisis profunda de los movimientos de masas y de los sectores intelectuales de izquierda, así como de muchas de sus expresiones políticas. Una oleada de desánimo y de falta de perspectiva inundó el subcontinente y parecía que habíamos quedado totalmente a merced del capitalismo y que efectivamente el "fin de la historia" había llegado.

4

  Sin embargo, las fuerzas sociales y los movimientos populares fueron reconstruyéndose lentamente, de manera especial es la estrategia de resistencia a la globalización. Los movimientos indígenas como el zapatista en México o la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE) en Ecuador fueron los primeros en mostrar el rumbo. Pero este fortalecimiento muchas veces pausado y contradictorio de los movimientos populares en América Latina no estuvo acompañado de su correspondiente teoría crítica. Una capa importante de intelectuales se había marchado a la posmodernidad y otra se había enquistado en las organizaciones no gubernamentales, adquiriendo los lenguajes que las financieras pusieran de moda.

5

  Es en este contexto que se ubica el proyecto Pensamiento Nómada, como un intento de contribuir a la generación de ese pensamiento crítico que hacía y hace falta para acompañar a las estrategias de resistencia a la globalización. Esta tarea se topó inmediatamente con un dilema: ¿cómo pensar desde América Latina?, ¿era posible desprender del discurso dominante unos elementos críticos y propiciar una nueva forma de socialismo? o, por el contrario, ¿estábamos sujetos a las constricciones teóricas de siempre?

6

  Nos enfrentamos con el hecho de que nuestro aparato conceptual pertenece a la razón occidental, que somos occidentales con pleno derecho y que tampoco era cuestión de renunciar a sus principales hallazgos, a todas las vertientes de crítica que se habían generado en el centro del imperio. Pero, que a pesar de las limitaciones era indispensable trazar líneas de ruptura con esa racionalidad occidental, desde otra racionalidad todavía no conformada, que ha permanecido como subalterna en el suelo latinoamericano y que en nuestro caso se llama: pensamiento andino.

»Nuestra topología fue de la América Latina como Extremo Occidente: allí en donde todavía es Occidente, pero también el lugar en donde Occidente termina y empieza otra cosa.«

7

  La estrategia fue colocarnos en una determinada posición desde la que pudiéramos mirar hacia los dos extremos de las racionalidades alternativas. Nuestra topología fue de la América Latina como Extremo Occidente: allí en donde todavía es Occidente, pero también el lugar en donde Occidente termina y empieza otra cosa. Nuestra táctica fue lanzar sobre esa fortaleza del capital y su razón un asedio desde muchos puntos: filosóficos, sociológicos, políticos y sobre todo desde la vinculación efectiva con los movimientos populares para adherirse a las formas de resistencia contra la globalización.

8

  Unimos en este esfuerzo dos aspectos que la razón occidental había separado y fortalecido como dispares en el Siglo XX: la representación y la voluntad. Y colocamos frente a esta dicotomía otra alternativa. Voluntad de transformación de nuestras realidades, que exigen precisamente la ampliación del sentido de la realidad, que nos muestre un camino de salida más allá del capital y su razón. Difícilmente se puede sostener con un mínimo de credibilidad la viabilidad del capitalismo en una sociedad como la ecuatoriana, completamente marginal a los circuitos económicos y del mercado. Junto con esta voluntad de transformación pondríamos una voluntad de representación, una voluntad de guía la representación, desde la perspectiva de los sujetos sociales, de esas masas anónimas y silenciosas que la humanidad europea no puede pensar.



 El camino recorido

»Este es el paso que estamos dando ahora: desarrollar vínculos con los movimientos sociales, especialmente con el movimiento indígena y readecuar nuestras teorizaciones.«

9

  Al inicio del recorrido nómada pensamos que en el camino podríamos unir una serie de fuerzas y agrupar a intelectuales que se hallaban dispersos, muchos de ellos refugiados en proyectos locales o en organizaciones no gubernamentales. Asumimos también que las respuestas a nuestras preguntas requerían sobre todo de una sistematización y que las respuestas no serían tan complejas. Sin embargo, a medida que hemos ido avanzando comprendemos que la tarea de rehacer un pensamiento crítico está lejos de poder lograrse con facilidad y que es una tarea aún extremadamente aislada en el contexto institucional de las universidades.

10

  Al final de los dos primeros años, luego de una tarea teórica, nos dijimos que teníamos que mirar de lleno a los fenómenos sociales directamente y someter nuestras conceptualizaciones a la realidad. Este es el paso que estamos dando ahora: desarrollar vínculos con los movimientos sociales, especialmente con el movimiento indígena y readecuar nuestras teorizaciones a fin de que sean útiles a la comprensión y transformación de nuestra realidad.

11

  Uno de los vínculos más sólidos que hemos establecido ha sido con un sector del movimiento indígena del sur del Ecuador: los saraguros, etnia quichua. Con ellos hemos emprendido un proceso de etnogénesis: una reinvención de sus tradiciones, de su espiritualidad, de su forma de vida. A través de este contacto hemos aprendido a valorar los otros modos de ver y vivir la realidad que escapan a los marcos occidentales; con los indígenas saraguros hemos empezado a vislumbrar la forma que tendría un nuevo mundo con una nueva racionalidad.

Carlos Rojas Reyes
es director de la maestría en Estudios Culturales de la Universidad de Cuenca, Ecuador.


12

  Con los saraguros pudimos confrontar conjuntamente el valor y las limitaciones de nuestras propuestas teóricas. Iniciamos un recorrido por los mundos simbólicos, como la fuente desde la que mana una visión del futuro, una manera de hacer política, una reafirmación de la cultura y sus productos, y todo esto en un solo movimiento, como aspectos de una sola realidad. Esta aproximación a un movimiento social que se encuentra movilizado por sus propias reivindicaciones, nos permitió, además, acercarnos a otras racionalidades, sobre las que hemos estado trabajando. De este modo, hemos reflexionado sobre la teoría de los sueños de los quichuas del Curaray, sobre los mundos simbólicos del jaguar de los indios Cuna de Panamá, sobre el valor de las concepciones mayas del tiempo, especialmente la llamada Cuenta Larga, que nos sirvió para replantear una visión del socialismo.

13

  La principal limitación de nuestro trabajo está en que esta propuesta desarrollada conjuntamente con una práctica del movimiento indígena está lejos de constituir un referente o una idea para toda la sociedad ecuatoriana. Aún son percibidos como mundos separados, como realidades distintas, en donde cada cual batalla por sus propias soluciones.



temas bibliografía agenda archivo antología calendario enlaces perfil

inicio  |  búsqueda  |  mapa de sitio  |  boletín  |  interphil  |  pie de imprenta  |  donativos