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Diana de Vallescar Palanca

Proyectos de mundos alternativos

Interacción y asimetría entre las culturas






Interacción y asimetría entre las culturas en el contexto de la globalización
IV Congreso Internacional de Filosofía Intercultural
17-20 de septiembre de 2001
Bangalore, India

Resolución

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  Del 16 al 21 de septiembre del 2001 ochenta y cuatro filósofos y filósofas procedentes de distintos lugares, se reunieron en la ciudad de Bangalore (India) con motivo del IV Congreso Internacional de Filosofía Intercultural titulado Interacción y Asimetría entre las Culturas en el Contexto de la Globalización y patrocinado por el Instituto de Misionología Missio (Aachen) y el Shanthi Sadhaha Research Institute (Bangalore). El congreso se estructuró a partir de una serie de ponencias, plenarios y mesas redondas, además, de trabajos en pequeños grupos y visitas a lugares multiculturales.



 Lineamientos generales

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  Raúl Fornet-Betancourt (Alemania) destacó la idea – procedente del último Congreso Internacional de Filosofía Intercultural – de que los procesos de resurgimiento y reactivación de las culturas contextuales representan una reacción ante la globalización y reflejan su poder para generar todavía proyectos de mundos alternativos. Por eso afirma que la globalización no podrá terminar con las culturas tradicionales y de ahí, subrayó que nació la temática del presente congreso sobre la asimetría del poder.


Danza de bienvenida

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  Dicha asimetría presenta una doble cara. La primera es externa. Se da entre las culturas como resultado histórico del colonialismo, que hoy se ve prolongado en las grandes empresas multinacionales y los centros financieros con sus estrategias globalizadoras del mercado. Aquí la referencia básica es el marco mundial social y político que está estructurado asimétricamente, supone de antemano que no todas las culturas tienen el mismo lugar y, unas, están condenadas a la supervivencia. La segunda cara se da en las culturas, con referencia a su configuración interna, mediante los procesos de constitución de sus tradiciones, su organización institucional y la reglamentación de sus prácticas, colectivas e individuales. En el primer caso se trata de ubicación sociopolítica de las culturas en un mundo que está estructurado asimétricamente, mientras que, en el segundo caso, destaca el lugar social que ocupa cada miembro entre los mismos miembros de su cultura, en donde se inserta específicamente la temática de la diferencia genérica como fuente de asimetría.

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  De esta última temática se desprende la necesidad de un discernimiento cultural del núcleo duro de cada cultura, con respecto a los tipos de relación que establecen y las esclavitudes que se generan en el curso de la historia, la socialización y práctica social destinadas a asegurar su transmisión. Así nace la necesidad de liberar la cultura de su 'imagen' dominante (desculturizar), denunciando la asimetría que refleja y rescatando las posibilidades oprimidas en su proceso de configuración, ya que ha generado lo "propio" a la par que ha "exculturado" posibilidades. Eso es una tarea de profunda imbricación sociopolítica y diálogo entre los individuos, grupos, sectores diversos, etc., que se reconocen como miembros "representantes" vivos de su cultura y sus transmisores, desde su ambivalencia e historicidad.

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  La globalización ofrece una dimensión de enriquecimiento y su contrapartida: un diseño de mundo y una determinada interacción, según los procesos occidentales. »La cooperación entre las culturas es un engaño si no va acompañada de una política que combata de manera inequívoca y eficaz la asimetría mundial agudizada por la globalización.« Ha de respetar su autodeterminación, diversidad cultural y procesos de transformación intracultural.



 Globalización y la ética

Si la dignidad humana tiene origen en ciertas características antropológicas: inteligencia, conciencia moral, libertad y voluntad: ¿En qué medida la globalización promueve estos aspectos? ¿Se dirige el proceso a un modelo de sujeto más solidario, tal como hoy necesitamos? "Globalizar la solidaridad" es el desafío de nuestro tiempo...

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  Walter Fernández (India), tras un análisis riguroso de la globalización y sus efectos en distintos países, interpreta la globalización como imposición de la ética procedente de una economía y cultura única, en el nombre de la libertad de mercado. Esta logra mantenerse por un sobreconsumo del Norte global y las clases medias y altas del Sur, excluyentes de las mayorías. Afirmó que, desde un horizonte egoísta y limitado, la globalización es buena, sin embargo, empobrece a una mayoría y compromete la libertad nacional e industrial.

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  Subrayó la necesidad de estudiar sus implicaciones éticas ya que niegan el derecho a una vida humana con dignidad, el derecho a gozar de los frutos de la creación de Dios y el derecho de los pobres a ser respetados como un grupo étnico y una comunidad con su propia cultura e identidad. Asimismo vinculó el consumismo, la pobreza y el fundamentalismo, argumentando que el fundamentalismo no es un fenómeno exclusivamente religioso, sino que está relacionado con aspectos psicológicos y culturales de la clase dominante y la casta en búsqueda de una nueva identidad.

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  La globalización es algo conocido y sentido por todos. Es un proceso de cambio mundial controvertido y complejo que genera problemas en varios órdenes, económico, político y cultural. Se puede asociar, entre otros aspectos, a los términos de desarrollo, modernización y progreso, así como la imposición de una cultura específica y homogénea – una 'ideología monolítica'. Genera reacciones encontradas: euforia y triunfalismo, en el mundo occidental, que celebra la oportunidad de comunicación y crecimiento; y la crítica acendrada, en el mundo del Este y el Tercer Mundo, en contra de la homogeneización de la cultura, crisis ecológica, un abismo cada vez mayor de pobreza entre el Norte y el Sur, y el problema del subdesarrollo en muchas partes del mundo.



 Claves para enfrentar la globalización

»El pensamiento neoliberal provoca la negación de lo propio y sus manifestaciones, que considera como algo atrasado y nocivo según su modelo de progreso occidental. El reto es liberarse del eurocentrismo y anatopismo.«

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  Edward Demenochonok (USA) asumió que hemos llegado a un momento cuya exigencia es la ruptura con el patrón tradicional de relaciones basadas en la dominancia y la fuerza, o el dictum de autoritarismo monológico y explotación. El diálogo es una alternativa de sobrevivencia y para incrementar la calidad de vida. Representa un camino de comunicación, búsqueda de acuerdo y soluciones. Supone haber descubierto la naturaleza dialógica de la conciencia humana, el lenguaje y las relaciones sociales. Y es la base para la construcción de una relación social democrática, que no elimine o suprima, una vez, más al otro. Se trata de un movimiento del "centrismo" monológico – ya sea en su versión egocéntrica o eurocéntrica – a las relaciones "polifónicas" del diálogo. La interculturalidad así entendida entraña una recíproca comprensión, interpenetración y colaboración, de ahí que pueda situarse como clave a tener en cuenta para un mejor entendimiento de las culturas en la actualidad.

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  Josef Estermann (Alemania) subrayó el fenómeno del "anatopismo". Este término se refiere al carácter 'decontextualizador' de la vida intelectual que simplemente trasplanta la filosofía occidental al suelo (topos) americano, asiático, africano u oceánico, ignorando o ciego a su realidad y contexto específico, lo cual genera la alineación cultural. Es algo visible a través de la enseñanza de la filosofía que se imparte en estos lugares, practicado por sus élites intelectuales que, han sustituido a las élites colonizadoras de antaño, una realidad que únicamente refleja un cambio en los medios de dominación utilizados, pero ya extendida a todos los rincones de la población. Así, el pensamiento neoliberal provoca la negación de lo propio y sus manifestaciones, que considera como algo atrasado y nocivo según su modelo de progreso occidental. El reto es liberarse del eurocentrismo y anatopismo, latente o manifiesto en las sociedades citadas.



 La globalización y el género






El símbolo:
No todas las culturas mantienen el concepto como mediación fundamental para el conocimiento algunas, como la de la India, utilizan el símbolo. Frente a lo cual otras culturas son "analfabetas de símbolos".

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  Ursula Klessing (México) interrelacionó el binomio interculturalidad y género en el contexto de las comunidades indígenas de México, sobre el trasfondo de la globalización. Las mujeres dejan atrás la resistencia y generan proyectos alternativos y acciones en común. Operan como contrapeso al discurso estatal y mundial dominantes. La ausencia de informantes y pensadoras femeninas significa que han sido dejadas al margen de sus propias culturas como creadoras de cultura y pensamiento. El reto científico se traduce en la necesidad de construir conceptos y categorizaciones que expliquen la complejidad de la realidad diversa, que a su vez también representan. Entre las culturas indígenas existe ya una tensión en las relaciones genéricas, ya que se interrogan los valores tradicionales y su continuidad cultural – interpretados y valorados como inamovibles – y su ampliación hacia la autorrealización de las mujeres y el dominio de su vida, en el contexto cultural y del mundo colectivo. Ellas abogan por que se pueda visibilizar su cultura plural, desnaturalizar las relaciones de género y un cambio en la denominada complementariedad cuya estigmatización punitiva recae sobre la mujer.

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  La interculturalidad abre a la reflexión sobre la representación de las relaciones sociales, en las que cada miembro pueda ser tomado en cuenta, con justicia social, y aboga por que se pluralicen estructuras y conceptos sobre las identidades individuales y colectivas en cada cultura. Ya que hasta ahora nuestro modelo civilizatorio establece la dominancia masculina sobre la mujer en todas las dimensiones de la sociedad, lo que genera un estadio de desigualdad y diferencias (Marina Jakobsen, Dinamarca).



 La globalización y sus efectos en distintas culturas

»¿Por qué las sociedades occidentales se muestran tan entusiastas por conducir a otras sociedades y culturas en la línea de su sociedad mediante la 'imposición' o 'exportación' de su noción de globalización y desarrollo?«

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  Una idea de la globalización y sus efectos en las culturas pudo ser esbozada a través de las distintas exposiciones: La jerarquía del poder en el diálogo de las culturas (Enrique Dussel, México); El destino de la utopía latinoamericana como interculturalidad y mestizaje (Fernando Aínsa, España); Diálogo y poder en la cultura latinoamericana: el desafío intercultural (Dina V. Picotti, Argentina); La cultura africana y otras culturas de cara a la globalización (Raphael Madu, Nigeria); El comportamiento de poder en el diálogo entre la filosofía africana y la filosofía occidental (Gerd-Rüdiger Hoffmann, Alemania); La concepción india de la realidad como la simetría ideal de relaciones cosmosociales y desafío a la globalización (Andrew Anil Sequeira, India); La cultura y las tradiciones religiosas del Islam y sus desafíos a la globalización. Los desafíos de la globalización y la emergencia de movimientos fundamentales (Leela D'Souza, India).

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  De las diversas ponencias, mesas redondas, plenarios y puestas en común de pequeños grupos, destacan algunos de los siguientes interrogantes:
– ¿Qué queremos hacer de nuestras culturas en el futuro?
– ¿Por qué las sociedades occidentales se muestran tan entusiastas por conducir a otras sociedades y culturas en la línea de su sociedad mediante la 'imposición' o 'exportación' de su noción de globalización y desarrollo?
– ¿Cómo pueden conciliarse la afirmación de una búsqueda de "calidad de vida" – como pretende la globalización – en medio de un "creciente empobrecimiento" de la población mundial?
– ¿Existe algún vínculo entre globalización, fundamentalismo y cultura homogeneizadora?
– ¿En qué ámbitos se resiente con mayor fuerza el impacto de la globalización?
– ¿Es posible pensar que hay algo más allá de la propuesta globalizadora de Occidente?
– ¿Puede identificarse algún tipo de globalización aceptable, los factores resultantes y la viabilidad de otras alternativas frente a ella?



 Conclusiones

»¿Estamos en condiciones de responsabilizarnos por las víctimas de hoy?«

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  La riqueza del contexto multicultural y multireligioso del lugar del congreso dejaba ver la interculturalidad como un desafío abierto y de profunda raigambre. Pone a prueba la práctica y configuración del pensamiento intercultural – un enfoque que resultó novedoso y revelador para muchos de los participantes. Comprender de qué formas afecta la globalización a distintas realidades y sus secuelas fue una tarea ardua – a lo que se suma la complejidad y poca claridad del término, lo cual osciló entre las visiones pesimistas, optimistas, y alternativas. En ese último sentido fue ubicada la propuesta intercultural que exige un posicionamiento ético-político, entre otros, de los intelectuales comprometidos con aquellas personas condenadas al paro, precariedad y la exclusión.

Diana de Vallescar Palanca
trabaja actualmente en un proyecto sobre Interculturalidad y Mujer en Madrid, apoyado por CEYPO (México) y el Instituto Missio (Aachen).


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  Será importante preguntarnos hasta qué punto la homogenización a nivel del lenguaje, mentalidad, costumbres y la dictadura de la palabra o una única cultura, permiten respetar todo procedimiento ético y la soberanía de las culturas, en principio diversas y originales. Siguiendo a Levinas es decisiva la interpelación de la víctima en una situación de intersubjetividad asimétrica. ¿Estamos en condiciones de responsabilizarnos por las víctimas de hoy? Al parecer la mirada hacia el Otro, en una situación infrahumana, es cada vez más distante. Su sufrimiento pasa a ser parte de nuestro paisaje natural, según nos lo comunican a diario los medios masivos. En definitiva la igualación impuesta en contra de la diversidad cultural, auspiciada por un totalitarismo de la desigualdad económica, no puede ser una vía aceptable. La opción por los marginados y excluidos es indisociable del valor de la justicia, en el marco de la construcción de una comunidad humana.

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  En algún momento se dejó ver la tensión y dificultad para establecer el diálogo intergenérico. Así, se reprodujeron los mecanismos cotidianos de discriminación de las mujeres (no cederles la palabra, responder con cierta agresión o no responder) – aspecto que se retomó en la evaluación. En ese sentido, la interculturalidad no puede continuar reflexionando, ciega o ignorante a esa asimetría interna que mantienen la mayoría de las culturas, con respecto a las mujeres. También se exige un trabajo paciente para establecer entre todos un marco conceptual común de comprensión, generar nuevas categorizaciones e interrelaciones.



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